Las señales de alerta y el día después del "cepo cambiario"

25.06.2012 00:00

 

La crisis cambiaria debe ser “normalizada”. Pero ese periodo de regularización del mercado de cambios puede llegar a producir mayores presiones cambiarias y una suba de las tasas de interés. Precisamente, estas precauciones son consistentes con el empeoramiento que muestra la última información difundida oficialmente con datos al 15 de junio pasado.  Un dato preocupante: en la última semana relevada, el Banco Central volvió a convertirse en oferente neto de divisas (en buen romance, y a pesar del “cepo cambiario” se convirtió en vendedor neto de divisas).

 

En un período en el que (por la estacionalidad del agro) debiera estar efectuando compras netas de divisas al sector privado por montos comprendidos entre U$S 80 y 120 millones diarios, el Banco Central se desprendió de U$S 15 millones en la semana comprendida entre el 11 y el 15 de junio pasado. No obstante, este comportamiento hasta ahora no se traduce en movimientos alcistas en las tasas de interés (la Badlar Bancos Privados está baja porque los bancos están líquidos), pero, la liberación administrada del mercado cambiario, se traducirá inevitablemente en un aumento de la tasa de interés.

 

¿Cuál es la amenaza?  La amenaza es el mercado. El mercado está mirando siempre la posibilidad de arbitrar para maximizar sus ganancias a través de las fallas de la política económica.

 

En este contexto, la salida del “cepo cambiario”  será una situación relativamente traumática que va a afectar al mercado de cambios y, paralelamente, hará subir la Badlar. Esto dependerá de la calidad de las decisiones económicas que se tomen, considerando el elevado “poder de fuego” que constituye el stock de Reservas Internacionales (la relación entre las Reservas Internacionales y el M3 privado bimonetario se ubica por encima del 40% lo que brinda ciertos grados de libertad a la política económica).

 

¿Qué dice la academia? En los modelos de primera, segunda y tercera generación de Krugman se hablaba siempre de estas situaciones. Centrándonos en los de primera y segunda generación, en los de primera generación las crisis fiscales provocaban una corrida del mercado mientras que en los de segunda generación había profecías autocumplidas. En la Argentina, hay problemas fiscales pero son remediables (no son terminales), por lo tanto no estaríamos frente a un modelo de primera generación.

 

En el modelo de segunda generación (profecía autocumplida), el mercado -a través de sus conductas- presiona hasta, en algunos casos, provocar una gran devaluación. No vamos hacia un escenario semejante. pero estamos corriendo severos riesgos. Considerando que el mercado siempre va a presionar a la política económica, es necesario arbitrar los medios para contar con una estrategia carente de vestigios de rusticidad. En otras palabras, lo más lúcida y refinada posible porque, en gran medida, "la crisis ocurre simplemente porque los inversores lo creen" *.

 

*Calvo, G. A. (1996): “Capital Flows and Macroeconomic Management. Tequila Lessons” University of Maryland, 

 

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