Ni crisis terminal ni Rodrigazo

12.06.2012 00:00

 

Las cifras que difunde periódicamente el Banco Central no se corresponden con el “pánico” que se percibe en los agentes económicos. Puede señalarse que, a pesar del descenso de las Reservas Internacionales (RI) registrado en mayo (U$S 867 millones), este importe es mínimo frente a un stock que pivotea en torno a los U$S 47.000 millones. Concretamente, los pagos de deuda pública y los retiros de depósitos de entidades en divisas explicaron mayoritariamente el “consumo” de RI del mes pasado, aunque también incidió el efecto negativo de la crisis financiera internacional sobre los  resultados de la cartera de inversiones del BCRA.

 

Hasta acá, esta mini crisis está focalizada en el mercado cambiario. ¿Por qué? Porque todavía no se advierten efectos contundentes en el mercado monetario.(ni en la cantidad de dinero ni en las tasas de interés). Sin embargo, el Banco Central no puede decretar “de la noche a la mañana” la libre concurrencia al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) dado que las expectativas están en su máximo nivel de tensión. Puede controlar esta situación, pero nuestra recomendación es que la normalización del mercado cambiario se realice en una forma muy gradual.

 

¿Es para asustarse esta situación? En rigor, debiera señalarse que es el Mundo el que está muy asustado. Brasil con fuertes caídas en la producción industrial, China también se está desacelerando (y esto puede afectar a Brasil), el mercado de trabajo de Estados Unidos se recupera pero no a los niveles que puede esperarse. Y lo peor, es Europa.

 

La Argentina vive en ese mundo (y obviamente no resulta inmune a sus patologías). Pero, hoy por hoy, su agenda debiera pasar por una regularización del mercado cambiario de una manera pausada.

 

Más lejos aún estamos de un nuevo Rodrigazo. Y si bien se advierte una distorsión de precios relativos como en aquella ocasión, la economía no presenta los acentuados desequilibrios que se advertían en los primeros meses de 1975. Por caso, el stock de RI medido en términos de capacidad de repago de la deuda externa es cuatro veces superior en la actualidad.

 

En este contexto, el resultado del balance comercial ha sido determinado en estos últimos años más por los precios de las commodities que por el tipo cambio real multilateral. En este sentido, es más preocupante que la desaceleración de la economía mundial provoque -eventualmente- una acentuada caída de la soja  y esto afectaría con intensidad al saldo comercial.

 

Puede sintetizarse que la economía local tiene “margen de maniobra”. Pero si el sector privado corre a los bancos a retirar sus depósitos para convertirlos en divisas puede materializarse una especie de profecía autocumplida por quienes pregonan la llegada de un Rodrigazo versión siglo XXI.

Gráficos Rodrigazo vs. Cepo cambiario

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