El poder del mercado

05.06.2012 00:00

 

El mercado condiciona –y en cierta forma determina- la dirección de la política económica. En el mediano y largo plazo está todo en manos del mercado (la mano invisible según Adan Smith). Según Stanley Fischer, economista neoclásico, los pilares de la macroeconomía son el control de la inflación y el equilibrio fiscal como determinantes de un crecimiento sostenido a largo plazo y sin riesgos.

 

¿Qué marca la experiencia de la región desde 2003? Mientras Brasil cumplió los requisitos de la economía neoclásica, la Argentina cuestionó a los mismos. ¿Cuáles fueron las consecuencias de estas dos estrategias diferenciadas? Mientras la Argentina no recibió financiamiento del mercado internacional de capitales asentando su provisión de divisas –prioritariamente- en el canal comercial, Brasil sostuvo su aprovisionamiento de fondos externos a través de una preeminencia de los flujos financieros.

 

O sea que el mercado financiero “castigó” a la Argentina y tomó a Brasil como una “niña mimada” a exhibir en los principales escenarios mundiales. Y si bien hasta ahora a la Argentina le ha salido relativamente bien esta estrategia, en el último año comenzó e evidenciar signos de resquebrajamiento que generan dudas hacia el futuro.

 

El curso de la política cambiaria (con un control inicialmente más suave y a posteriori sumamente acentuado), careció de timming, gradualidad y no contó con una adecuado “trabajo previo” sobre las expectativas. La sustanciación de las medidas tiene que ser aplicada en el mediano y largo plazo pero a través de un proceso gradual. Y estas falencias generan dudas y chocan contra el poder del mercado.

 

John Neville Keynes (padre de John Maynard Keynes) recomendaba en el siglo XIX que los policy makers tengan “arte”. ¿Qué quiere decir esto? Que hagan política económica, que no choquen con la sociedad, sino que vayan en la misma dirección que la sociedad. En otras palabras, que no sean rechazados por la sociedad.

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